
gigantes envueltos en la piel
de un atardecer
maceran la ojiva de un precicipio
enredan la afiebrada anestesia del acero
ciegos ogros de la desmesura
centinelas en la penumbra del trueno
y su espontánea vacilación
rechazan toda libación
desde sus carcasas de colosos
amordazados esqueletos
prefiguran un suicidio de contorsionista
mustios embriones de altivez en zozobra
¿será que el hierro también es frágil y se marchita?
¿será que el impacto causal de las coordenadas
doblega los constelados ensambles del titán?
nada es impermeable a la conjura de los ciclos
y su hambre de plural devastación
la fractura se convierte en pura y ostensible
un implacable doblez derrite sonámbulos ríos anfibios
los devaneos del metal pulverizan encordados y corazas
todo futuro es hojaldre quebradizo
